lunes, 14 de marzo de 2016

La etapa de los "por qué"

¡Hola a todos!

La etapa de los "por qué" seguramente os sonará de algo. Es esa etapa en la que los niños preguntan tanto o, al menos, nos da esa impresión.

Así es como evoluciona:

Esta etapa comienza aproximadamente a los tres años.

Cuando el niño pregunta alguna cuestión, por norma general siempre se debe responder con la verdad y de forma sencilla. Por otro lado, también es importante la actitud con la que se cuentan las cosas (Moreno y López, 2001) y que, según Gil (1978), los padres mantengan informados a la otra persona para ponerse de acuerdo en las respuestas que les dan a sus hijos, de manera que éstos no se sientan confusos ante la información y, sobre todo, llamar a los elementos de la anatomía humana por su nombre, para evitar complicaciones innecesarias. De todas maneras, cuando el niño hace sus primeras preguntas, no importa mucho quien de los dos responda (el padre o la madre), pero tienen que tener en cuenta que la educación de su hijo forma parte de los dos.

Según Mateo – Morales y Represas (2007), López (2005) y Moreno y López (2001), la actitud contiene diferentes aspectos:

-         Aceptar el tema de conversación con naturalidad y aceptar la sexualidad como un proceso más de desarrollo en los niños.
-          Es necesario estar informado sobre estos aspectos de la educación sexual.
-    Debemos tener en cuenta que a veces los niños no preguntan directamente, pero por su conducta de observación y curiosidad podemos interpretarlo como preguntas.
-          Antes de responder a las cuestiones que nos plantean, debemos informarnos de lo que sabe el niño para partir de ese punto.
-        Las respuestas que demos deben ser lo más claras y sencillas posibles, siempre contestando con la verdad. No se debe modificar la información ni ocultarla.
-       La actitud debería ser abierta y responder sin prejuicios, mostrando el debido interés con el objetivo de que el niño esté confiado y promoviendo la comunicación.
-       Observar las revistas, los programas de televisión, las películas, etc. para verificar que sean contenidos adecuados para que los vean.
-       Se debe hablar bien de los dos sexos y hacer ver al niño o la niña que ser hombre o mujer es una cosa buena.


              A los tres años

Las primeras preguntas que realizan los niños suelen ir dirigidas a la anatomía entre el hombre y la mujer; es decir ¿por qué los niños tienen pene y las niñas, vulva? ¿por qué a los niños les cambia la voz? ¿por qué los niños usan pantalones y las niñas, falda?, entre otras (López, 2005).

Según Gil (1978), si hay más niños en la familia (como un hermano o hermana) es más probable que empiecen con este tipo de preguntas más temprano. La respuesta que se le podría dar sería que los niños tienen pene y las niñas, vagina y dejarles claro que todos los niños y niñas son así. Tampoco hay que contestar que las niñas les falta el pene porque lo interpretarían como un error, por lo que pueden pensar que éstas son inferiores a los niños y como consecuencia, podemos encontrar niñas que tienen un complejo de la falta del pene. Por lo tanto, hay que dejarles claro que los niños y las niñas son diferentes, al igual que los adultos y esto es normal.

Además de las cuestiones que suelen plantear respecto a la sexualidad, según Mateo – Morales y Represas (2007), también preguntan por absolutamente todo (por qué la luna es redonda, por qué el sol brilla tanto, por qué hace ruido el reloj…). Respecto a esto, aunque la respuesta sea difícil de explicar, lo mejor siempre es responder lo más simplemente posible, no dejar nunca una pregunta sin contestar y, sobre todo tratar de no perder la paciencia. También tenemos que intentar no transmitir a los niños que no nos interesa en absoluto las dudas que pueda plantearse porque entonces dejará de preguntar. Además, Gil (1978) afirma que las respuestas deben ser concretas porque los niños, a estas edades, tienen problemas concretos como, por ejemplo, dónde está su hermano antes de que nazca o la diferencia entre las anatomías masculina y femenina, mencionada anteriormente.

 A los cuatro años

En estas edades, pueden empezar a preguntar por su origen. La razón de que empiecen a realizar estas cuestiones puede ser el embarazo de la madre o de algún familiar cercano, contenido que aparece en la televisión, comentarios o el nacimiento de algún niño que conozcan. Si tenemos alguna duda de cómo contestar a estas preguntas, se puede intentar responderlas o se puede buscar información sencilla para explicársela al niño (López, 2005).

 A los cinco años

Los niños se interesan más por saber de dónde vienen, cuál es el origen de su vida. Ahora no solo les interesa con saber que viene del ser humano, sino cómo se introducen los bebés en la barriga de la mamá. Además, tampoco se conforman con una respuesta sencilla y rápida, sino que siguen formulando más interrogantes. Entonces, se debe responder en la medida que el niño pregunte. Por ejemplo, se les debe explicar la función tanto del padre como de la madre en la concepción. Entonces, les diríamos que para tener un bebé se necesitan un padre y una madre (Mateo – Morales y Represas, 2007).

Como dato importante, algo muy perjudicial para los niños es contestarles que los niños vienen con la cigüeña, de París, que están en el corazón de mamá, etc. (Gil, 1978)

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