La etapa de los "por qué" seguramente os sonará de algo. Es esa etapa en la que los niños preguntan tanto o, al menos, nos da esa impresión.
Así es como evoluciona:
Esta etapa comienza aproximadamente
a los tres años.
Cuando el niño pregunta alguna
cuestión, por norma general siempre se debe responder con la verdad y de forma
sencilla. Por otro lado, también es importante la actitud con la que se cuentan
las cosas (Moreno y López, 2001) y que, según Gil (1978), los padres mantengan
informados a la otra persona para ponerse de acuerdo en las respuestas que les
dan a sus hijos, de manera que éstos no se sientan confusos ante la información
y, sobre todo, llamar a los elementos de la anatomía humana por su nombre, para
evitar complicaciones innecesarias. De todas maneras, cuando el niño hace sus
primeras preguntas, no importa mucho quien de los dos responda (el padre o la
madre), pero tienen que tener en cuenta que la educación de su hijo forma parte
de los dos.
Según Mateo – Morales y Represas
(2007), López (2005) y Moreno y López (2001), la actitud contiene diferentes
aspectos:
- Aceptar el tema de conversación con naturalidad y aceptar la
sexualidad como un proceso más de desarrollo en los niños.
-
Es necesario estar informado sobre estos aspectos de la educación
sexual.
- Debemos tener en cuenta que a veces los niños no preguntan
directamente, pero por su conducta de observación y curiosidad podemos
interpretarlo como preguntas.
-
Antes de responder a las cuestiones que nos plantean, debemos
informarnos de lo que sabe el niño para partir de ese punto.
- Las respuestas que demos deben ser lo más claras y sencillas posibles,
siempre contestando con la verdad. No se debe modificar la información ni
ocultarla.
- La actitud debería ser abierta y responder sin prejuicios, mostrando
el debido interés con el objetivo de que el niño esté confiado y promoviendo la
comunicación.
- Observar las revistas, los programas de televisión, las películas,
etc. para verificar que sean contenidos adecuados para que los vean.
- Se debe hablar bien de los dos sexos y hacer ver al niño o la niña que
ser hombre o mujer es una cosa buena.
A los tres años
Las primeras preguntas que
realizan los niños suelen ir dirigidas a la anatomía entre el hombre y la
mujer; es decir ¿por qué los niños tienen pene y las niñas, vulva? ¿por qué a
los niños les cambia la voz? ¿por qué los niños usan pantalones y las niñas,
falda?, entre otras (López, 2005).
Según Gil (1978), si hay más
niños en la familia (como un hermano o hermana) es más probable que empiecen
con este tipo de preguntas más temprano. La respuesta que se le podría dar
sería que los niños tienen pene y las niñas, vagina y dejarles claro que todos
los niños y niñas son así. Tampoco hay que contestar que las niñas les falta el
pene porque lo interpretarían como un error, por lo que pueden pensar que éstas
son inferiores a los niños y como consecuencia, podemos encontrar niñas que
tienen un complejo de la falta del pene. Por lo tanto, hay que dejarles claro
que los niños y las niñas son diferentes, al igual que los adultos y esto es
normal.
Además de las cuestiones que
suelen plantear respecto a la sexualidad, según Mateo – Morales y Represas
(2007), también preguntan por absolutamente todo (por qué la luna es redonda,
por qué el sol brilla tanto, por qué hace ruido el reloj…). Respecto a esto,
aunque la respuesta sea difícil de explicar, lo mejor siempre es responder lo
más simplemente posible, no dejar nunca una pregunta sin contestar y, sobre
todo tratar de no perder la paciencia. También tenemos que intentar no transmitir
a los niños que no nos interesa en absoluto las dudas que pueda plantearse porque
entonces dejará de preguntar. Además, Gil (1978) afirma que las respuestas
deben ser concretas porque los niños, a estas edades, tienen problemas
concretos como, por ejemplo, dónde está su hermano antes de que nazca o la
diferencia entre las anatomías masculina y femenina, mencionada anteriormente.
A los cuatro años
En estas edades, pueden empezar
a preguntar por su origen. La razón de que empiecen a realizar estas cuestiones
puede ser el embarazo de la madre o de algún familiar cercano, contenido que
aparece en la televisión, comentarios o el nacimiento de algún niño que
conozcan. Si tenemos alguna duda de cómo contestar a estas preguntas, se puede
intentar responderlas o se puede buscar información sencilla para explicársela
al niño (López, 2005).
A los cinco años
Los niños se interesan más por saber
de dónde vienen, cuál es el origen de su vida. Ahora no solo les interesa con
saber que viene del ser humano, sino cómo se introducen los bebés en la barriga
de la mamá. Además, tampoco se conforman con una respuesta sencilla y rápida,
sino que siguen formulando más interrogantes. Entonces, se debe responder en la
medida que el niño pregunte. Por ejemplo, se les debe explicar la función tanto
del padre como de la madre en la concepción. Entonces, les diríamos que para tener
un bebé se necesitan un padre y una madre (Mateo – Morales y Represas, 2007).
Como dato importante, algo muy
perjudicial para los niños es contestarles que los niños vienen con la cigüeña,
de París, que están en el corazón de mamá, etc. (Gil, 1978)
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