lunes, 14 de marzo de 2016

El autoerotismo infantil

¡Hola a todos!

¿Sabeis lo que es el autoerotismo infantil? Seguro que una idea sí que os viene a la cabeza.

Según Mateo – Morales y Represas (2007), el autoerotismo es la capacidad para encontrar el placer en el propio cuerpo. En primer lugar, lo descubre estimulándose la boca cuando es un bebé y lo demuestra cuando se lleva objetos a la boca para succionarlos y chuparlos. En segundo lugar, a los dos años se da placer cuando retiene y expulsa los esfínteres y es entonces cuando empieza a explorar sus genitales, manipulándolos y tocándolos. Sin embargo, entre los tres y cinco años esta conducta se normaliza y a partir de los seis, ésta disminuye o solamente se practica en la intimidad, cosa que aumenta cuando entran en la pubertad. Entonces, esta manera de autoerotismo se llama “masturbación infantil” y tiene como objetivo conocer más el cuerpo propio y las sensaciones satisfactorias que produce.

Por otro lado y en referencia a los padres, según Moreno y López (2001), estas situaciones se deben tomar de la manera más natural posible, de manera que no deben reñir al niño ni enfadarse si lo ven masturbándose ni tampoco estar pendientes de ver cuando lo hace para proponerle otras cosas como, por ejemplo, “vamos a jugar con los coches”.

Por otra parte, como manifiesta López (2005), hay una serie de condiciones de salud que se deben cumplir para que la masturbación se considere una conducta sana y son las siguientes:

-          Que tengan autocontrol.
-          Llevarlo a cabo en la intimidad.
-          No masturbarse para llamar la atención de las personas.
-          Solucionar la tensión y la excitación sexual de manera que no tengan que repetirlo.
-          Masturbarse higiénicamente y sin objetos que puedan resultar peligrosos para su salud.
-          No masturbarse por que sientan un picor o tengan una infección.
-          Que no sientan culpa por el hecho de masturbarse porque es una conducta normal que debe ser aceptada.

Según Gil (1978), lo que sí pueden evitar los padres y educadores es que el niño tenga por costumbre tocarse; es decir, que lo convierta en un hábito. Algunas de las causas que pueden generar esta conducta son las siguientes:

-        Que los niños tengan una escasa limpieza o que lleven una ropa excesivamente holgada o ajustada, lo cual hace que se produzca irritación en algunas zonas del cuerpo, entre ellas, los genitales. Por ello, se debe prestar atención al aseo personal del niño.
-                 Otra cosa es que los niños tengan una sensación de soledad, de aislamiento o de insatisfacción. En conclusión, que sientan que les falta el cariño y los cuidados de su madre. Esto traerá como consecuencia que el niño se toque y se autoexplore por el hecho de mitigar su soledad y entretenerse.

Hay que intentar evitar estas dos consecuencias y, en el caso de que el niño se empiece a explorar demasiado, tendremos que distraerle con otras cosas, como los juguetes, por ejemplo (Gil, 1978).

Por otro lado, Moreno y López (2001) afirman que una ventaja de la masturbación infantil es que les ayuda a comprender mejor su propio cuerpo.

Otra experiencia que se puede dar en estas edades es la erección del pene del niño. Este hecho también entra dentro de la normalidad. Los padres, cuando ven este hecho, tienden a darle demasiada importancia y se preocupan demasiado, pero no deben hacerlo. De todas maneras, tienen que evitar que el niño se toque excesivamente el pene en erección y, a la vez, distraerle ocupándole las manos en otras cosas y con otros juguetes (Gil, 1978).

Por último, Moreno y López (2001) afirman que a la edad de entre tres y cinco años, los niños no están sujetos a los dictados de la sociedad, por lo que pedirán a los adultos que les enseñe su cuerpo, por el simple hecho de que sienten curiosidad. Por parte de los padres, esto no debe ser reprochado ni tampoco burlarse o castigar a los niños cuando se puede resolver la situación de otra manera.


En conclusión, no debemos castigar conductas que son perfectamente normales como de la que se acaba de explicar. Por el contrario, deberíamos decirles que pueden practicarlo con libertad, pero respetando algunas normas como, por ejemplo, no practicar la masturbación delante de otras personas porque eso se hace en la intimidad. Sin embargo, según López (2005), si esta conducta no se practica de la manera correcta, siempre podemos recurrir a las técnicas de autocontrol o sacar al niño de la clase o del salón para que pueda ver que esas conductas no se practican delante de otras personas o ver si sufre alguna infección o picor, etc.

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